¡VIVA LA LUCHA DEL PUEBLO PALESTINO!

¡¡¡FIN DEL APARTHEID ISRAELI!!!, ¡¡¡BOYCOT A ISRAEL!!!. ¡¡¡ROMPAMOS EL BLOQUEO A GAZA!!!
Condena de los Crímenes de Lesa Humanidad y del Terrorismo Sionista, YA
Ruptura de Relaciones Diplomáticas y Comerciales con el Estado de Israel YA
Boycot, Desinversiones, Sanciones al Estado de Israel, YA

PALESTINA: PAISAJES QUE MERECEN LA LUCHA DEL PUEBLO PALESTINO

¿QUE SENTIRIAS SI...? . UNA LLAMADA A LA EMPATIA Y COMPROMISO

¿QUE SENTIRIAS SI...? Es una Llamada a la Empatía y al Compromiso con los Pueblos Ocupados y Oprimidos, Perseguidos, Torturados, Masacrados...especialmente una Llamada a Solidarizarse Activamente con el Pueblo Palestino y con el Pueblo Saharaui...

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jueves, 8 de julio de 2010

PRIMERA JORNADA EN JERUSALEN. BRIGADA PALESTINA

Primera jornada en Jerusalén
Brigada Palestina

2010/07/06 Komité Internacionalista

La realidad de la ocupación se respira en cada esquina, en cada calle. Los soldados, armados para la guerra, custodian los zocos, pasean a sus anchas, vigilan las casas de los colonos judíos que ilegalmente se han instalado en casas palestinas y se han atrincherado en ellas como en búnkeres, rodeados de alambradas, de banderas israelíes, también de miembros de la seguridad privada… Estas casas, robadas a sus habitantes palestinos, se alzan como puntos estratégicos dentro de los barrios musulmán y cristiano, donde habitan unas 40.000 personas, con la intención de crear una red que vaya minando la resistencia desde dentro, con la intención de ir creando los puntos desde donde partirá la colonización de toda la zona.

El turismo religioso normaliza la ocupación. Los fieles lloran a un hombre que murió hace 2.000 años, acuden en masa al santo sepulcro y tocan el lugar donde dicen estuvo su cruz. Pero pasan junto a soldados armados sin alarmarse, pasan junto a los palestinos indefensos sin sentirlos
. Los jerosolimitas viven bajo la “cotidianidad” de la ocupación, niños jugando entre ametralladoras, pero Jerusalén es un polvorín que en cualquier momento puede prender.

Nuestra primera cita es con Meir Margalit, del Comité Israelí contra la Demolición de Casas, con el que visitamos parte del barrio Sheikh Jarrah, en el que, al igual que en la ciudad vieja, los colonos, después de que la Corte de Justicia ordenara el desalojo de varias casas palestinas, han ido tomando esas viviendas, blindándolas y “protegiéndose” con guardias de seguridad privada. Mientras visitamos Sheikh Jarrah, en otro barrio, Al Bustán, hay 22 familias palestinas en peligro de desalojo después de que la municipalidad aprobara un plan para demoler otras tantas viviendas para construir un parque arqueológico. Margalit nos habla del proceso de judeización de Jerusalén Este, del plan para la expulsión progresiva de los palestinos, del miedo a que se cumplan los pronósticos y entre 2015 y 2020 el alcalde de Jerusalén pueda ser palestino, de las distintas leyes que permiten que se lleven a cabo demoliciones de casas palestinas. Desde 1967, al menos 18.000 viviendas palestinas han sido derruidas. Y mientras se destruyen casas palestinas, se construyen colonias israelíes. 500.000 colonos viven ya en Cisjordania y Jerusalén Este, y el plan Jerusalén 2020 prevé la construcción de miles de viviendas israelíes más.

Por la tarde, Yassir, un joven palestino y etíope, nos hizo un tour histórico por la ciudad vieja, donde nos mostró algunas de las 2.000 cámaras de seguridad que vigilan constantemente sus calles, algunas incluso con la capacidad de grabar la voz. También nos llevó al barrio judío, que fue creado en 1967 y en el que viven tan sólo 5.000 personas, frente a las 40.000 que se hacinan en los otros barrios. Yassir nos acercó más a la realidad de los palestinos de Jerusalén, así como a la comunidad etíope que vive en la ciudad.
Por la noche, tuvimos la oportunidad de charlar con Rawda, una increíble mujer Palestina, llena de coraje y con una vida de lucha, que pasó cinco años en la cárcel por oponerse a la ocupación y dominación israelíes. Como Rawda, uno de sus hijos estuvo en prisión durante cuatro años a la edad de 17, y otro de ellos, condenado a 28 años, lleva ocho en la cárcel por oponerse a la ocupación. Rawda nos habló del Comité de Mujeres de Jerusalén y de su trabajo desde que se creó, próximo al Frente Popular para la Liberación de Palestina, en 1980, de la situación de la mujer, de la doble lucha que llevan, la lucha nacional y la lucha por los derechos de la mujer, de cómo la ocupación afecta de manera brutal a las mujeres y sus derechos… Y nos habló de los presos, de las torturas que sufren, del hacinamiento, de los castigos constantes, de la imposibilidad de abrazar a sus familias… Nos permitió conocer, en definitiva, una experiencia de lucha y resistencia de una mujer cargada de valor y humanidad.

ME PARECE INCREIBLE, QUE LA GENTE PUEDA LLORAR A UN HOMBRE QUE MURIO HACE MIL AÑOS ANTE EL SEPULCRO Y LUEGO PASAR INDIFERENTES E INSENSIBLES ANTE LOS PALESTINOS QUE MUEREN EN EL DIA A DIA DESDE HACE 62 AÑOS,... CUANDO NO ES POR LAS ARMAS ISRAELIES QUE EN OCASIONES LES VENDE EUROPA , MUEREN DEL BLOQUEO QUE EL ESTADO TERRORISTA DE ISRAEL MANTIENE SOBRE GAZA DESDE HACE YA VARIOS AÑOS. ME PARECE DE UNA HIPOCRESIA Y UN CINISMO QUE RAYA EN LA CRUELDAD HUMANA. ¿ PARA QUE LES SERVIRAN TANTOS REZOS,...? ESTA CLARO QUE NO PARA SER PERSONAS MAS HUMANAS Y JUSTAS.

lunes, 12 de abril de 2010

PALESTINA: CRONICA DESDE UN ESTADO OCUPADO

PALESTINA CRÓNICA DESDE UN ESTADO OCUPADO
Gobernar la alegría, defender la locura

El anuncio de la construcción de 1.600 nuevos asentamientos en Jerusalén Este, y la apertura de una sinagoga, han dado lugar a nuevos enfrentamientos en distintos puntos de Cisjordania, en lo que se anunció como el “Día de la Ira”. Los autores recorren las calles y relatan el día a día del pueblo palestino. Las mujeres que no le piden permiso a la vida
Jorge Moruno y Cristina Castillo / Palestina
Martes 6 de abril de 2010. Número 123

Desde que el avión toma tierra en Tel Aviv y paseas por los pasillos del aeropuerto, camino a recoger las maletas, rápidamente te percatas de que no, éste no es un destino cualquiera. La ristra de carteles y eslóganes que aluden a la paz, a los distintos aniversarios a la fundación de Israel o a la idolatría a las fuerzas armadas, copan palmo a palmo todas las paredes, sudando ideología por doquier.
Tras un antipático recibimiento en el control de pasaportes y el interrogatorio de protocolo, Tel Aviv nos saluda de manera distinta a la que nos imaginamos de antemano. Muchas viviendas se caen a pedazos, y salvo unas pocas manzanas de edificios inteligentes y una primera línea de playa que parece un decorado, el resto presenta un aspecto ruinoso y bastante decadente.
Controles en los centros comerciales
Una ciudad que por lo general aparenta decantarse por la total indiferencia ante el conflicto con Palestina, aunque si bien es cierto que se pueden encontrar posturas progresistas, las tesis que la ideología obsesionada por la seguridad establece son hegemónicas. Control de pasaporte para entrar en un centro comercial, control en la estación de autobús, todo ello aderezado con miles de militares armados, bien los ves paseando, viajando o durmiendo en un hotel a tu lado.
Al margen de grupos que denuncian la situación, la mayoría de la juventud parece oscilar entre realizar sus posmodernas vidas urbanas con la precariedad a cuestas y hacer caso omiso a lo que ocurre a pocos kilómetros de distancia. Los parámetros que definen lo que se debería entender por compartir un espacio y un sentido común o la forma en la que se moldean las identidades colectivas, parecen degeneradas por el barniz que la razón militar da a sus vidas.


El resonado Derecho a defenderse hunde sus raíces de manera profunda e incisiva, esquizofrénica más bien. Para comprobarlo no es necesario atravesar el muro, basta con acercarse estos días a la Puerta de Damasco de la ciudad vieja de Jerusalén, la que conduce al barrio árabe. Los árabes se encuentran constantemente sometidos a un control rutinario de identificaciones y preguntas o a las fronteras que coloca la policía arbitrariamente en las calles que impiden su paso.
Pero lo más alarmante de todo es cuando esta situación, que debería sorprender a toda persona medio decente, pasa casi totalmente desapercibida a los ojos de israelíes, turistas y demás credos religiosos. Cientos de policías y militares patrullando no inmutan ni ponen nervioso a nadie, todo transcurre en una atmósfera de total equidistancia y pax romana.
Dejando el muro a nuestras espaldas la sensación de apartheid es ya abrumadora. Recordemos que los que se encuentran más allá de la barrera de hormigón tienen vetado el acceso a Jerusalén, reduciendo así drásticamente su movilidad y sus oportunidades vitales. Por la ventana de los autobuses o taxis, exclusivamente para árabes, se ven literalmente comunidades cerradas de colonos en lo alto de las montañas, asentamientos que violan todas las leyes internacionales y las resoluciones de la ONU, allí donde en su tiempo lo poblaban palestinos. En su lugar se despliega un urbanismo similar al de la clase media/alta que habita en las buenas urbanizaciones a las afueras de Madrid, o Barcelona.

Colonos armados en las calles
Caminar por las calles del casco antiguo de Hebrón provoca escalofríos: los colonos más radicales se encuentran asentados en las casas altas, mientras que los palestinos se ubican abajo y soportan con mallas los escombros que les lanzan los primeros
. Carreteras segregadas y miedo a viajar de noche, a salir a la calle, debido a las incursiones de colonos que atacan armados con uzis (subfusiles israelíes) y custodiados por militares, es el día a día de todo palestino desde hace más de sesenta años.

Este Gobierno de la esquizofrenia se encuentra en las antípodas del caluroso recibimiento y la cordialidad Palestina. Cualquiera que haya tenido la oportunidad de acercarse a la Universidad de Al-Quds (Jerusalén), o a la de Nablus, se habrá visto asediado por grupos de jóvenes que humildemente se ofrecen para hacer de guía, invitarte a tomar algo, o simplemente interesarse por tu presencia. Siempre se preocupan por tu seguridad, e intentan hacerte pasar lo más desapercibido posible los estragos de la ocupación, mostrándote la alegría de un pueblo que pese al asedio no renuncia a reír.
Grabadas en la retina perdurarán imágenes tan tristes, pero a la vez tan tiernas como la de atravesar una barricada de contenedores, que unos niños de no más de siete años levantan a tu paso. No dejan de ser críos, y como si hablásemos de un juego, te advierten que la calle está cortada y no se puede pasar; durante unos minutos ellos mandan. Reclaman su derecho a jugar, a disfrutar de una infancia digna usurpada por la ocupación israelí. Unos metros por detrás y a la espera de que lleguen los militares, grupos de jóvenes envueltos en sus capuchas, se ocultan en la noche en calles atestadas de piedras.
Toda palabra queda hueca para describir la injusticia que sufre el pueblo palestino, pero, paradójicamente, sí encontré unas que se acercan. En el Jerusalén Post del 19 de marzo, el columnista Gershon Baskin, esgrimía un lúcido artículo, valiente por donde vive, en donde vaticinaba que es sólo una cuestión de tiempo para que el mundo equipare a Israel con países como la Sudáfrica del Apartheid. Esperemos que tenga razón.