¡VIVA LA LUCHA DEL PUEBLO PALESTINO!

¡¡¡FIN DEL APARTHEID ISRAELI!!!, ¡¡¡BOYCOT A ISRAEL!!!. ¡¡¡ROMPAMOS EL BLOQUEO A GAZA!!!
Condena de los Crímenes de Lesa Humanidad y del Terrorismo Sionista, YA
Ruptura de Relaciones Diplomáticas y Comerciales con el Estado de Israel YA
Boycot, Desinversiones, Sanciones al Estado de Israel, YA

PALESTINA: PAISAJES QUE MERECEN LA LUCHA DEL PUEBLO PALESTINO

¿QUE SENTIRIAS SI...? . UNA LLAMADA A LA EMPATIA Y COMPROMISO

¿QUE SENTIRIAS SI...? Es una Llamada a la Empatía y al Compromiso con los Pueblos Ocupados y Oprimidos, Perseguidos, Torturados, Masacrados...especialmente una Llamada a Solidarizarse Activamente con el Pueblo Palestino y con el Pueblo Saharaui...

http://impresiones-mariaje15.blogspot.com/2010/09/que-sentirias-si-una-llamada-la-empatia.html

Mostrando entradas con la etiqueta limpieza etnica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta limpieza etnica. Mostrar todas las entradas

martes, 2 de noviembre de 2010

EL PUEBLO PALESTINO TIENE DERECHO A RESISTIR A LA OCUPACION POR TODOS LOS MEDIOS

El pueblo palestino tiene el derecho de resistir a la ocupación por todos los medios, incluida la no violencia
Una aportación al Debate sobre la violencia de Ramzy Baroud

No importa cuántos occidentales levanten la voz y se manifiesten en contra de la intervención occidental -léase agresión- en esos países. No importa que el derecho internacional -no digamos un puro y humilde sentido común y de humanidad- prohíba las guerras de agresión y ocupación. El hecho es que los presidentes y parlamentos occidentales “democráticamente” invaden y retiran sus tropas según conviene, “democráticamente” no son llevados a rendir cuentas en los tribunales por dichos crímenes y sus víctimas están muertas o abandonadas a su propia suerte... “democráticamente”.
Agustín Velloso
www.countercurrents.org/velloso251010.htm


Como defensor (no musulmán ni árabe) de la causa palestina, siempre me ha sido difícil hablar, ya no digamos propugnar, la mejor manera de resistir a la ocupación, en particular cuando dicha ocupación es extremadamente violenta y en ocasiones genocida.

La moderada crítica de Ramzy Baroud hacia Occidente y otros entusiastas pregoneros de la paz me ha motivado a plantear un punto de vista distinto, probablemente más común entre occidentales de lo que los propios palestinos podrían creer, aunque los medios dominantes, como sucede con tantas otras problemáticas, han conseguido mantenerlo en las sombras.

Las guerras en Iraq y en Afganistán son dos excelentes ejemplos. No importa cuántos occidentales levanten la voz y se manifiesten en contra de la intervención occidental
(léase agresión) en esos países. No importa que el derecho internacional (no digamos un puro y humilde sentido común y de
humanidad)
prohíba las guerras de agresión y ocupación. El hecho es que los presidentes y parlamentos occidentales
“democráticamente” invaden y retiran sus tropas según conviene, “democráticamente” no son llevados a rendir cuentas en los tribunales por dichos crímenes y sus víctimas están muertas o abandonadas a su propia suerte... “democráticamente”.

Ya que los occidentales están expuestos, prácticamente a diario y gracias a los medios, a noticias y
“análisis” acerca de la violencia palestina, todo estudiante de bachillerato que tome clase de ciencias sociales y salga a las calles a preguntar a los peatones si están en contra de la violencia palestina verá que 90% de las respuestas es “sí”.

Si la pregunta fuera la siguiente: Suponga que usted vive bajo la más violenta ocupación militar. ¿Defendería a su familia y a sus compatriotas con una resistencia acorde a dicha violencia? Si la encuesta se hiciera en Francia o Yugoslavia podría preguntarse: En su opinión, ¿quienes resistieron a la ocupación nazi fueron delincuentes o héroes? En España: ¿Cree que los integrantes de las guerrillas españolas que combatieron al ejército invasor de Napoleón merecen la categoría de héroes nacionales o fueron unos bandidos? Desde luego, no hay que preguntar a vietnamitas, argelinos ni libaneses por sus propios héroes a menos que se quiera sacar cero.

Quienes agonizan bajo la bota de la potencia ocupante conocen mejor el tema de cómo sobrevivir y superar una ocupación criminal que cualquier occidental, sea una figura política, miembro de una ONG, viajero que pasa por Palestina, amante de la paz o, por supuesto, agente secreto israelí/estadounidense disfrazado de negociador en conversaciones para la paz.

Únicamente el pueblo palestino
(igual que cualquier víctima de una agresión como la que padece)
tiene derecho de decidir la forma de resistir y liberarse de Israel (o de cualquier otra potencia ocupante).

El papel de quienes apoyan a Palestina, y en realidad de toda persona que crea en los derechos humanos y la democracia, es tomar partido con el oprimido y repudiar al opresor
. Cualquier otra postura equivale a tomar partido con el opresor en contra del oprimido y, por ende, hacerse cómplice del crimen en cuestión.

Apoyar a Palestina implica no caer nunca en las trampas sionistas que gozan de respaldo en Occidente.
Una de esas trampas es la denominada “violencia” Palestina. No hay violencia palestina después de más de 60 años de limpieza étnica y apropiación de tierras palestinas, 40 años de ocupación militar, casi 20 de conversaciones para la paz cuyo resultado no ha sido otro que la muerte, la mutilación, el despojo o el encarcelamiento de miles de palestinos mientras la comunidad internacional sigue condonando al agresor y presionando al pueblo palestino para que acepte, sumiso, y se prepare para continuar viviendo de la caridad hasta abandonar de una vez por todas su causa.

Lo que hacen los palestinos es defenderse. Lo que debemos hacer los demás es apoyar su derecho a defenderse de manera acorde y cónsona con la magnitud de la agresión a la que han sido sometidos por generaciones, una agresión cuyo fin no se vislumbra.

Desde luego, ese derecho asiste a todo pueblo bajo agresión y ocupación en este criminal y cruel sistema político internacional del siglo XXI.

¿Y qué hay del derecho internacional? ¿Habríamos de alentar al pueblo palestino a hacer caso omiso del derecho internacional?

Primero que nada, resulta indignante ver que ONG, think-tanks y otros colectivos con reconocimiento internacional adopten una postura estricta y exijan de los palestinos el cumplimiento con las pautas del derecho internacional, las normas de las conversaciones para la paz, las treguas y un largo etcétera. Por supuesto, exigen lo mismo de Israel, ¿qué otra cosa podrían hacer mientras lidian de manera “equilibrada” con el lado que goza, por mucho, de mayor poder?

Es indignante porque ni una sola resolución de la ONU, ningún convenio, tratado, acuerdo, proceso de paz o cualquier otro instrumento internacional ha sido capaz de evitar que un soldado israelí se sienta libre de disparar contra un pequeño o una pequeña Palestina, demoler su hogar, expulsar a su familia o robar su tierra... en los últimos 63 años.
Si quienes se pronuncian a favor del cumplimiento de la ley y demás fuesen el padre o la madre de uno de esos niños, ¿serían igualmente entusiastas del derecho internacional? Tengo mis dudas.

El problema para quienes abogan por la justicia en Medio Oriente (y, de hecho, en el mundo) no ha de radicar en que los palestinos podrían estar pasando por alto el derecho internacional al defenderse de la ocupación israelí, sino que el derecho internacional ha demostrado no sólo que es inútil para las víctimas, sino mortalmente perjudicial.

De ahí la total injusticia al pretender sujetar al pueblo palestino a tal derecho: ese afán equivale a colocar una soga al cuello del negro que trata de escapar del linchamiento a manos de una turba de blancos
.

Hace mucho que llegó la hora de que los occidentales se sacudan la propaganda sionista y llamen a las cosas por su nombre. Hay violencia en Palestina: violencia sionista. El pueblo palestino tiene pleno derecho a combatir esa violencia valiéndose de todos los medios acordes con la agresión de la que es objeto y sin interferencia de los amantes de la paz (que obviamente son amantes de la justicia).

** He tomado prestada la frase
“el pueblo palestino tiene el derecho de resistir a la ocupación por todos los medios, incluso aquéllos no violentos” de mi amigo Santiago Alba. Muestra la trampa la en que han caído los occidentales al tratar el conflicto palestino.
NI DECIR TIENE QUE ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO CON LA POSTURA Y LOS ARGUMENTOS DEL AUTOR DE ESTE ARTICULO. SI NO SE FORMA PARTE DE LA SOLUCION ES PORQUE SE FORMA PARTE DEL PROBLEMA: DECIR A LOS PALESTINOS DE QUE FORMA DEBEN RESISTIR ES FORMAR PARTE DEL PROBLEMA MAS QUE DE LA SOLUCION PORQUE ES JUSTIFICAR AL ESTADO SIONISTA DE ISRAEL
...........................................................................
CONFEDERACIÓN SINDICAL INTERNACIONAL
CSI En línea
161/271010

La CSI indignada por las medidas de la Agencia Palestina de la ONU con respecto a la huelga

Bruselas, 27 de octubre de 2010 (CSI En línea
): La CSI le ha escrito

http://www.ituc-csi.org/ituc-letter-to-ban-ki-moon.html al Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, criticando las medidas adoptadas por la Agencia de la ONU para los Refugiados de Palestina (UNRWA) al tiempo que la huelga de sus empleados entra en su tercera semana. La dirección de la UNRWA ha insistido en que no negociará con el sindicato de los trabajadores/as a menos, y hasta, que la huelga se haya suspendido. Unos 7.500 empleados y trabajadores contractuales están en huelga por demandas de mejoras de los salarios y las condiciones laborales.

“Es perfectamente normal que los sindicatos y la dirección negocien durante una huelga – así es cómo se resuelven los conflictos. La postura radical adoptada por la UNRWA de cara a sus propios empleados es inaceptable y sólo conseguirá que las cosas empeoren. Por eso le hemos escrito al Sr. Ban hoy, para pedirle que ayude a la UNRWA a adoptar una postura razonable y constructiva, en vez de negarse a aceptar los derechos legítimos de sus propios empleados”, dijo la Secretaria General de la CSI, Sharan Burrow.

La CSI seguirá supervisando la situación junto con su afiliada palestina, la PGFTU, y está planteando el asunto con una serie de donantes importantes de la UNRWA – países donde se respetan los derechos sindicales.

La CSI representa a 176 millones de trabajadores y trabajadoras de 301 organizaciones afiliadas nacionales en 151 países y territorios
.


Para mayor información, favor de ponerse en contacto con el Departamento de Prensa de la CSI en los teléfonos: +32 2 224 0204 ó +32 476 621 018

miércoles, 28 de julio de 2010

EL ORIGEN EUROPEO DEL CONFLICTO PALESTINO SIONISTA-COLONIAL

La "necesaria limpieza étnica"
El origen europeo del conflicto palestino sionista-colonial
Susana Khalil
Rebelión

"Este conflicto nació en Europa" Edward Said Desde la aria Europa y en el seno de una pequeña y supremacista burguesía aria europea de religión judía, no semita, nace el sionismo. El sionismo consiste en la fabricación de un Estado segregacionista, exclusivamente para el que profesa la religión judía. El sionismo tiene sus raíces en el odio entre los mismos europeos: el europeo cristiano y el europeo judío. Posteriormente el sionismo logra en 1948 fabricar su Estado segregacionista, no en Europa sino en el Levante y bajo un carácter colonial.
Pero previamente el proyecto sionista permanecía marginal ya que la gran población judía se mostraba reacia a esa idea. Con el surgimiento del nazismo de macabras persecuciones, hacen que los judíos europeos desesperados huyan y en atormentada búsqueda abracen la idea de un Estado judío
.

El sionismo consolida su sueño a través la pesadilla judía.
Sin el Holocausto Nazi los judíos no habrían huido a Palestina. Gracias al Holocausto se materializa el Estado colonial de Israel
. Los palestinos, un pueblo semita, pagan las consecuencias y se les quiere exterminar.

En 1948 más del 70% de la población Palestina era campesina y en su casi totalidad desarmada. Bajo la logística de Inglaterra el 80% fueron expulsados. Masacres, violaciones, incendios a cultivos y viviendas, explosión en mercados populares, confiscación de bienes, robos, destrucción de archivos y patrimonio histórico. Matanzas de poblado en poblado, los palestinos huyeron para sobrevivir. Operativos de masacres dantescas para propagar pavor y espanto; palestinos que arribaban a sus tierras y encontraban cadáveres de sus parientes, palestinos que entraban a sus casas y encontraban piernas humanas colgadas, palestinos desesperados preguntando por un familiar y los soldados de inteligencia europeos, rusos etc., les lanzaban un brazo o una pierna o el cadáver del pariente que buscaban, acuchillamiento a mujeres palestinas embarazadas. El plan era crear un escenario macabro y aterrorizar a población nativa para que bajo el espanto desaloje.

Mahatma Ghandi, quien no fue judío, ni musulmán, ni cristiano, ni étnicamente árabe, expresó: es incorrecto e inhumano imponer un Estado Judío a los árabes (Palestinos)...Sin lugar a dudas que esto sería un crimen contra la humanidad.

Albert Einstein, judío, sentenció. mi conciencia como judío se opone a la idea de un Estado judío, con fronteras, un ejército…Tengo miedo del daño que esto podría ocasionar al Judaísmo.

Hannah Arendt, judía, asentó. Entre los fenómenos políticos inquietantes de nuestro tiempo es la aparición del Partido Libertad, en el recién creado Estado de Israel, estrechamente semejante en su organización, métodos y fundamentos a los partidos Nazis y fascistas.

Sigmund Freud, judío, clarificó. No puedo concebir ninguna devoción en lo absoluto por un sentimiento mal empleado para así transformar un pedazo de lugar sacro en una nación sagrada, desafiando los sentimientos de los nativos de esa región

El historiador judío Ilan Pappé, muestra: " Israel se crea mediante la mentira y la limpieza étnica del pueblo Palestino" El sionismo utiliza el antisemitismo y ahora el Islam para ocultar el colonialismo y el exterminio del pueblo semita palestino. Pero hoy ante cualquier ángulo de la realidad, es que a este conflicto lo que le sobran son soluciones y toda solución reposa en la justicia e igualdad humana. En este caso es poner fin al sionismo, es decir: fin del régimen colonial racista y de la limpieza étnica que opera mediante un sistema de apartheid.

Fin del muro racista.

Reconocer el Derecho de Retorno de los Refugiados Palestinos. Para así establecer un solo Estado.

Vivir juntos, judíos israelíes y palestinos, aboliendo el Apartheid.

Éste no es el conflicto de nunca acabar, a este conflicto lo que más le sobran son soluciones.

mailto:Palestinians_natives@yahoo.com
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
rCR

jueves, 1 de julio de 2010

BOYCOT A H&M

Boicot HyM
Palestina.cat
http://boicotaisrael.blogspot.com/

Hace poco más de un año Israel bombardeo brutalmente Gaza, asesinando a más de 1400 palestinos, la mayoría civiles. El Estado israelí ha anunciado planes para construir 50000 nuevas viviendas ilegales en la Cisjordania ocupada y de forma especial en Jerusalén Este donde endurece su política de limpieza étnica y represión contra la población Palestina.
Pese a estos hechos. HyM abre nuevas tiendas en Israel, incluso en Jerusalén Este. De esta manera HyM viola su propia declaración de responsabilidad corporativa donde se compromete a respetar los derechos humanos. Con estos negocios HyM se hace cómplice de las prácticas ilegales e inmorales del Estado de Israel.

Ante esta situación, hemos de actuar.

Tenemos una herramienta directa y pacifica para contribuir a que se haga justicia, impulsando el boicot al apartheid israelí de la misma manera que se hizo contra el régimen racista de Sudáfrica durante muchos años.

Por el momento, y en respuesta al llamamiento tanto de organizaciones palestinas como de redes de gente judía a favor de una paz justa en Oriente Medio, pedimos que H&M se desmarque de los crímenes del estado israelí.

Instamos a HyM a retirarse de toda actividad en Israel mientras no respete el Derecho Internacional y los Derechos Humanos del Pueblo Palestino.
Hasta que esto no ocurra. No compremos en H&M.
BOYCOT A H&M EN FRANCIA


BOYCOT A H&M EN BARCELONA

domingo, 2 de mayo de 2010

EL SIONISMO AL DESNUDO

El sionismo al desnudo
“El excepcionalismo israelí” de Shahid Alam
Kathleen Christison
CounterPunch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

El punto esencial del libro de M. Shahid Alam, “Israeli Exceptionalism: The Destabilizing Logic of Zionism,” queda claro al abrir el libro en la inscripción de su frontispicio. Del poeta y filósofo persa Rumi, la cita dice: “Tenéis la luz, pero no tenéis humanidad. Buscad humanidad, porque ése es el objetivo.” Alam, profesor de economía en la Northeastern University en Boston y colaborador de CounterPunch, continúa con una declaración explícita de sus objetivos en el primer párrafo del prefacio. Preguntando y respondiendo a la pregunta obvia: “¿Por qué escribe un economista un libro sobre la geopolítica del sionismo?” dice que “podría haber escrito un libro sobre la economía del sionismo, la economía israelí o la economía de Cisjordania y Gaza, pero, ¿cómo me habría ayudado uno de ellos a comprender la lógica fría y las profundas pasiones que han impulsado el sionismo?”

Hasta hace pocos años, la noción de que el sionismo era un movimiento benigno, ciertamente humanitario y político creado con el noble propósito de crear una patria y un refugio para los judíos apátridas y perseguidos del mundo era una suposición virtualmente universal. En los últimos años, especialmente desde el comienzo de la intifada al-Aqsa en el año 2000, cuando la dura opresión de los palestinos ha sido más ampliamente conocida, numerosos israelíes y amigos de Israel han comenzado a distanciarse y a criticar las políticas de ocupación de Israel, pero siguen siendo sionistas convencidos y han tenido problemas para plantear el punto de vista de que el sionismo comenzó bien y que sólo recientemente ha sido corrompido por la ocupación. Alam demuestra claramente, mediante una voluminosa evidencia y un análisis cuidadosamente argumentado, que el sionismo nunca fue benigno, nunca fue bueno – que desde su propio inicio, operó según una “lógica fría” y que, con referencia a Rumi, no tenía “humanidad.” Excepto, tal vez, para los judíos, que es donde el excepcionalismo de Israel y del sionismo entra en juego.

Alam argumenta convincentemente que el sionismo fue un movimiento fríamente cínico desde sus inicios en el Siglo XIX. No sólo sabían los fundadores del sionismo que el país en el que habían fijado sus miras no era un país vacío, sino se propusieron específicamente establecer un “colonialismo excluyente” que no dejaba sitio para los palestinos que vivían allí o para cualesquiera no-judíos, y lo hicieron de maneras que justificaban, e inducían a Occidente a aceptar, el desplazamiento de la población palestina que obstaculizaba su acción. Con una simple sabiduría que todavía escapa a la mayoría de los analistas de Israel y del sionismo, Alam escribe que un “nacionalismo sin hogar” como lo fue el sionismo durante más de medio siglo hasta que se estableció el Estado de Israel en 1948, “es necesariamente un proyecto de conquista y – si es excluyente – de limpieza étnica.”
¿Cómo ha podido el sionismo presentarse como excepcional y salirse con la suya, consiguiendo el apoyo occidental para el establecimiento de un Estado excluyente y, al hacerlo, para el desposeimiento deliberado de la población nativa? Alam plantea tres caminos principales por los que el sionismo ha enmarcado sus reivindicaciones de excepcionalismo a fin de justificarse y obtener el apoyo del mundo, sobre todo de Occidente.

Primero, la pretensión judía de ser el pueblo elegido se basa en la noción de que los judíos tienen un derecho divino al país, un mandato otorgado por Dios al pueblo judío y sólo a él. Esta elección divina da a los judíos sin patria, perseguidos durante mucho tiempo, la base histórica y legal para anular los derechos de los palestinos sin un mandato divino semejante y terminar por expulsarlos del país. Segundo, los logros, frecuentemente notables, de Israel en la construcción del Estado han recibido el apoyo occidental y suministrado una justificación más para el desplazamiento de los palestinos “inferiores” por los judíos “superiores”. Finalmente, el sionismo ha presentado a los judíos como poseedores de una historia singularmente trágica y como un país singularmente vulnerable, dando a Israel una justificación especial para protegerse contra amenazas supuestamente singulares a su existencia y en consecuencia para ignorar los dictados del derecho internacional. Frente a la tragedia de los judíos, cualquier dolor que puedan sentir los palestinos por ser desplazados parece menor.

La limpieza étnica de los palestinos que vino como resultado de la necesidad del sionismo de una patria exclusivista no fue una consecuencia infortunada, y por cierto había sido prevista desde hace tiempo por pensadores sionistas y por los dirigentes occidentales que los apoyaban. Alam cita a pioneros sionistas, incluyendo a Teodoro Herzl, que hablaron repetidamente de persuadir a los palestinos “a marchar” o a “plegar sus tiendas”, o a “marcharse silenciosamente.” En años siguientes, los sionistas hablaron de la “transferencia” forzada de los palestinos. En los años treinta, David Ben-Gurion expresó su fuerte apoyo para la transferencia forzosa, alardeando que el “poder judío” crecía hasta el punto en que la comunidad judía en Palestina pronto sería suficientemente fuerte para realizar la limpieza étnica a gran escala (como terminó por tener lugar). De hecho, los sionistas sabían desde el comienzo que no sería posible persuadir a los palestinos de que simplemente se fueran voluntariamente y que se necesitaría la conquista violenta para implantar el Estado sionista.


Los británicos también lo sabían. El partidario sionista Winston Churchill ya escribió en 1919 que los sionistas “dan por seguro que la población local será desplazada para ajustarse a su conveniencia.” En una categórica afirmación de la naturaleza calculada de los planes sionistas y del apoyo occidental para ellos, el secretario de exteriores británico Arthur Balfour, como Churchill otro temprano partidario sionista y también autor de la Declaración Balfour de 1917, que prometió el apoyo británico para el establecimiento de una patria judía en Palestina, escribió que el sionismo “está arraigado en antiguas tradiciones, en necesidades actuales, en esperanzas futuras, de importancia mucho más profunda que los deseos y prejuicios de los 700.000 árabes que ahora habitan ese antiguo país.” Sería difícil encontrar una falsedad parcial más flagrante.

Alam detalla el progreso de la planificación sionista, comenzando con la creación deliberada en el Siglo XIX de una identidad étnica para judíos que sólo compartían una religión y no tenían ninguno de los atributos de la nacionalidad – ni un país, ni un lenguaje o cultura común, ni posiblemente un pool genético común. Al hacerlo Alam cubre brevemente el terreno tratado en detalle por el historiador israelí Shlomo Sand, cuyo libro “The Invention of the Jewish People” [La invención del pueblo judío], al aparecer en inglés sólo meses antes del libro de Alam, destruyó los mitos alrededor de la reivindicación de nacionalidad del sionismo y de un derecho exclusivo a Palestina. Pero Alam va más lejos, describiendo la campaña sionista por crear una “madre patria” sucedánea que, a falta de una nación judía, patrocinaría la colonización de Palestina por los sionistas y apoyaría su proyecto nacional. Después de obtener el apoyo británico para su proyecto, el sionismo se puso a crear una justificación para desplazar a los palestinos árabes nativos de Palestina (quienes, a propósito, poseían los atributos de una nación pero obstruían los propósitos de una creciente maquinaria militar judía, apoyada por Occidente). Entonces y después la propaganda sionista difundió la noción de que los palestinos no eran un “pueblo”, no tenían apego a la tierra ni aspiraciones nacionales, y se presentó a un Occidente desinteresado el desposeimiento de los palestinos como nada más que un pequeño infortunio en comparación con el mandato supuestamente divino de los judíos, los logros “milagrosos” de Israel, y los monumentales sufrimientos de los judíos en el Holocausto.

Encarando lo que llama la “lógica desestabilizadora” del sionismo, Alam plantea el argumento de que el sionismo prospera en medio del conflicto, y ciertamente sólo puede sobrevivir en él. En el primer caso, Alam muestra que el sionismo realmente adoptó la acusación antisemita europea de que los judíos eran un pueblo extranjero. Fue el resultado natural de la promoción de la idea de que los judíos realmente pertenecían en Palestina a una nación propia, y además, de la propagación del temor del antisemitismo, lo que demostró ser un medio efectivo para captar a judíos no atraídos a la causa sionista por los argumentos del sionismo (que representaban la mayoría de los judíos a fines del Siglo XIX y comienzos del Siglo XX). Los primeros dirigentes sionistas hablaban francamente del antisemitismo como medio de enseñar a muchos judíos educados y asimilados “el camino de retorno a su pueblo” y de imponer un apoyo al sionismo.

El antisemitismo sigue siendo de muchas maneras el cemento que une al sionismo, que mantiene sometidos a Israel a los judíos israelíes y a los judíos de la diáspora como su supuesta única salvación de otro Holocausto.
En la misma vena, afirma Alam, los sionistas se dieron cuenta de que a fin de tener éxito en su proyecto colonial y mantener el apoyo de Occidente, tendrían que crear un adversario común tanto para Occidente como para los judíos
. Sólo un Estado judío involucrado en guerras en Oriente Próximo podría “infundir vigor a la mentalidad de cruzados de Occidente, su celo evangélico, sus sueños del fin de los tiempos, sus ambiciones imperiales.” Los árabes fueron el enemigo inicial y duradero, y los sionistas e Israel han seguido provocando el antagonismo árabe y dirigiéndolo hacia el radicalismo para orientar la cólera árabe contra EE.UU., para provocar a los árabes a guerras contra Israel, y para fabricar historias de virulento antisemitismo árabetodo esto específicamente a fin de sostener la solidaridad judía y occidental con Israel.


Más recientemente, el propio Islam se ha convertido en el enemigo común, un adversario presentado para que se pueda justificar e intensificar lo que Alam llama “la cooperación “judía-gentil”. La concentración en la hostilidad árabe y musulmana, presentada siempre como motivada por odio irracional en lugar de oposición a las políticas israelíes y de EE.UU. permite a los sionistas distraer la atención de su propia expropiación de tierra palestina y desposeimiento de palestinos y les permite caracterizar las acciones israelíes como autodefensa contra la resistencia antisemita árabe y musulmana.

Alam trata al lobby sionista/Israel como un eslabón vital en la maquinaria que construyó y sostiene el Estado judío. Por cierto, Teodoro Herzl fue el lobista sionista original. Durante los ocho años entre el lanzamiento del movimiento sionista en Basilea en 1897 y su muerte, Herzl tuvo reuniones con una gama notable de manipuladores del poder en Europa y Oriente Próximo, incluyendo al sultán otomano, al emperador Wilhelm II, al rey Victor Emanuel III de Italia, al Papa Pío X, al destacado imperialista británico Lord Cromer y al secretario colonial británico de la época, y a los ministros rusos del interior y de finanzas, así como una larga lista de duques, embajadores y ministros de menor importancia. Un historiador utilizó el término “milagroso” para describir la capacidad de Herzl de conseguir audiencias con los poderosos que podían ayudar al sionismo.
Los lobistas sionistas siguieron trabajando con la misma asiduidad, con resultados igual de “milagrosos” durante todo el siglo XX, ganando influencia sobre la sociedad civil y finalmente sobre los responsables políticos y, lo que es más importante, conformando el discurso público que determina todo el pensamiento sobre Israel y sus vecinos.

Como señala Alam: “desde sus primeros días, los sionistas han creado las organizaciones, aliados, redes e ideas que se convertirían en apoyo mediático, parlamentario y presidencial para el proyecto sionista.” Una proporción creciente de los activistas que encabezaban los principales elementos de la sociedad civil, como los movimientos sindicales y de derechos civiles, han sido judíos, y han llegado como consecuencia natural a abrazar los objetivos sionistas. Fundamentalistas cristianos, que en las últimas décadas han suministrado masivo apoyo a Israel y sus políticas expansionistas, crecieron en primer lugar porque fueron “fortalecidos por cada éxito sionista en el terreno” y se han seguido expandiendo con una considerable presión lobista de los sionistas.

La conclusión de Alam – un argumento directo contra los que sostienen que el lobby tiene sólo influencia limitada: “Tiene poco sentido,” en vista de la influencia omnipresente de la influencia sionista sobre la sociedad civil y el discurso político, “mantener que las posiciones pro israelíes de las principales organizaciones estadounidenses… emergieron independientemente del activismo de la comunidad judía estadounidense.” En sus primeros días, el sionismo creció sólo porque Herzl y sus colegas emplearon un fuerte cabildeo en los centros europeos del poder; la dispersión judía en el mundo occidental – y la influencia judía en las economías, la industria cinematográfica, los medios y el mundo académico en los principales países occidentales – son lo que posibilitó que el movimiento sionista sobreviviera y prosperara en los años oscuros de comienzos del Siglo XX; y el cabildeo sionista y la conformación del discurso público son lo que ha mantenido el sitio preferido de Israel en los corazones y en las mentes de los estadounidenses y en los consejos políticos de los políticos estadounidenses.

Se trata de un libro de una importancia crítica. Realza y expande el mensaje innovador del trabajo de Shlomo Sand. Si Sand muestra que los judíos no fueron un “pueblo” hasta que el sionismo los convirtió en uno, Alam lo muestra también y va mucho más allá para mostrar cómo el sionismo y su “nación” fabricada se dedicaron a desposeer y reemplazar a los palestinos y a ganar el vital apoyo occidental para Israel y su “colonialismo exclusivista” que ahora tiene 60 años.
……..
Kathleen Christison es autora de “Perceptions of Palestine and the Wound of Dispossession” y coautora, con Bill Christison, de “Palestine in Pieces: Graphic Perspectives on the Israeli Occupation,” publicado el verano pasado por Pluto Press. Para contactos: kb.christison@earthlink.ne
Fuente: http://www.counterpunch.org/christison02032010.html