¡VIVA LA LUCHA DEL PUEBLO PALESTINO!

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Condena de los Crímenes de Lesa Humanidad y del Terrorismo Sionista, YA
Ruptura de Relaciones Diplomáticas y Comerciales con el Estado de Israel YA
Boycot, Desinversiones, Sanciones al Estado de Israel, YA

PALESTINA: PAISAJES QUE MERECEN LA LUCHA DEL PUEBLO PALESTINO

¿QUE SENTIRIAS SI...? . UNA LLAMADA A LA EMPATIA Y COMPROMISO

¿QUE SENTIRIAS SI...? Es una Llamada a la Empatía y al Compromiso con los Pueblos Ocupados y Oprimidos, Perseguidos, Torturados, Masacrados...especialmente una Llamada a Solidarizarse Activamente con el Pueblo Palestino y con el Pueblo Saharaui...

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domingo, 2 de mayo de 2010

EL SIONISMO AL DESNUDO

El sionismo al desnudo
“El excepcionalismo israelí” de Shahid Alam
Kathleen Christison
CounterPunch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

El punto esencial del libro de M. Shahid Alam, “Israeli Exceptionalism: The Destabilizing Logic of Zionism,” queda claro al abrir el libro en la inscripción de su frontispicio. Del poeta y filósofo persa Rumi, la cita dice: “Tenéis la luz, pero no tenéis humanidad. Buscad humanidad, porque ése es el objetivo.” Alam, profesor de economía en la Northeastern University en Boston y colaborador de CounterPunch, continúa con una declaración explícita de sus objetivos en el primer párrafo del prefacio. Preguntando y respondiendo a la pregunta obvia: “¿Por qué escribe un economista un libro sobre la geopolítica del sionismo?” dice que “podría haber escrito un libro sobre la economía del sionismo, la economía israelí o la economía de Cisjordania y Gaza, pero, ¿cómo me habría ayudado uno de ellos a comprender la lógica fría y las profundas pasiones que han impulsado el sionismo?”

Hasta hace pocos años, la noción de que el sionismo era un movimiento benigno, ciertamente humanitario y político creado con el noble propósito de crear una patria y un refugio para los judíos apátridas y perseguidos del mundo era una suposición virtualmente universal. En los últimos años, especialmente desde el comienzo de la intifada al-Aqsa en el año 2000, cuando la dura opresión de los palestinos ha sido más ampliamente conocida, numerosos israelíes y amigos de Israel han comenzado a distanciarse y a criticar las políticas de ocupación de Israel, pero siguen siendo sionistas convencidos y han tenido problemas para plantear el punto de vista de que el sionismo comenzó bien y que sólo recientemente ha sido corrompido por la ocupación. Alam demuestra claramente, mediante una voluminosa evidencia y un análisis cuidadosamente argumentado, que el sionismo nunca fue benigno, nunca fue bueno – que desde su propio inicio, operó según una “lógica fría” y que, con referencia a Rumi, no tenía “humanidad.” Excepto, tal vez, para los judíos, que es donde el excepcionalismo de Israel y del sionismo entra en juego.

Alam argumenta convincentemente que el sionismo fue un movimiento fríamente cínico desde sus inicios en el Siglo XIX. No sólo sabían los fundadores del sionismo que el país en el que habían fijado sus miras no era un país vacío, sino se propusieron específicamente establecer un “colonialismo excluyente” que no dejaba sitio para los palestinos que vivían allí o para cualesquiera no-judíos, y lo hicieron de maneras que justificaban, e inducían a Occidente a aceptar, el desplazamiento de la población palestina que obstaculizaba su acción. Con una simple sabiduría que todavía escapa a la mayoría de los analistas de Israel y del sionismo, Alam escribe que un “nacionalismo sin hogar” como lo fue el sionismo durante más de medio siglo hasta que se estableció el Estado de Israel en 1948, “es necesariamente un proyecto de conquista y – si es excluyente – de limpieza étnica.”
¿Cómo ha podido el sionismo presentarse como excepcional y salirse con la suya, consiguiendo el apoyo occidental para el establecimiento de un Estado excluyente y, al hacerlo, para el desposeimiento deliberado de la población nativa? Alam plantea tres caminos principales por los que el sionismo ha enmarcado sus reivindicaciones de excepcionalismo a fin de justificarse y obtener el apoyo del mundo, sobre todo de Occidente.

Primero, la pretensión judía de ser el pueblo elegido se basa en la noción de que los judíos tienen un derecho divino al país, un mandato otorgado por Dios al pueblo judío y sólo a él. Esta elección divina da a los judíos sin patria, perseguidos durante mucho tiempo, la base histórica y legal para anular los derechos de los palestinos sin un mandato divino semejante y terminar por expulsarlos del país. Segundo, los logros, frecuentemente notables, de Israel en la construcción del Estado han recibido el apoyo occidental y suministrado una justificación más para el desplazamiento de los palestinos “inferiores” por los judíos “superiores”. Finalmente, el sionismo ha presentado a los judíos como poseedores de una historia singularmente trágica y como un país singularmente vulnerable, dando a Israel una justificación especial para protegerse contra amenazas supuestamente singulares a su existencia y en consecuencia para ignorar los dictados del derecho internacional. Frente a la tragedia de los judíos, cualquier dolor que puedan sentir los palestinos por ser desplazados parece menor.

La limpieza étnica de los palestinos que vino como resultado de la necesidad del sionismo de una patria exclusivista no fue una consecuencia infortunada, y por cierto había sido prevista desde hace tiempo por pensadores sionistas y por los dirigentes occidentales que los apoyaban. Alam cita a pioneros sionistas, incluyendo a Teodoro Herzl, que hablaron repetidamente de persuadir a los palestinos “a marchar” o a “plegar sus tiendas”, o a “marcharse silenciosamente.” En años siguientes, los sionistas hablaron de la “transferencia” forzada de los palestinos. En los años treinta, David Ben-Gurion expresó su fuerte apoyo para la transferencia forzosa, alardeando que el “poder judío” crecía hasta el punto en que la comunidad judía en Palestina pronto sería suficientemente fuerte para realizar la limpieza étnica a gran escala (como terminó por tener lugar). De hecho, los sionistas sabían desde el comienzo que no sería posible persuadir a los palestinos de que simplemente se fueran voluntariamente y que se necesitaría la conquista violenta para implantar el Estado sionista.


Los británicos también lo sabían. El partidario sionista Winston Churchill ya escribió en 1919 que los sionistas “dan por seguro que la población local será desplazada para ajustarse a su conveniencia.” En una categórica afirmación de la naturaleza calculada de los planes sionistas y del apoyo occidental para ellos, el secretario de exteriores británico Arthur Balfour, como Churchill otro temprano partidario sionista y también autor de la Declaración Balfour de 1917, que prometió el apoyo británico para el establecimiento de una patria judía en Palestina, escribió que el sionismo “está arraigado en antiguas tradiciones, en necesidades actuales, en esperanzas futuras, de importancia mucho más profunda que los deseos y prejuicios de los 700.000 árabes que ahora habitan ese antiguo país.” Sería difícil encontrar una falsedad parcial más flagrante.

Alam detalla el progreso de la planificación sionista, comenzando con la creación deliberada en el Siglo XIX de una identidad étnica para judíos que sólo compartían una religión y no tenían ninguno de los atributos de la nacionalidad – ni un país, ni un lenguaje o cultura común, ni posiblemente un pool genético común. Al hacerlo Alam cubre brevemente el terreno tratado en detalle por el historiador israelí Shlomo Sand, cuyo libro “The Invention of the Jewish People” [La invención del pueblo judío], al aparecer en inglés sólo meses antes del libro de Alam, destruyó los mitos alrededor de la reivindicación de nacionalidad del sionismo y de un derecho exclusivo a Palestina. Pero Alam va más lejos, describiendo la campaña sionista por crear una “madre patria” sucedánea que, a falta de una nación judía, patrocinaría la colonización de Palestina por los sionistas y apoyaría su proyecto nacional. Después de obtener el apoyo británico para su proyecto, el sionismo se puso a crear una justificación para desplazar a los palestinos árabes nativos de Palestina (quienes, a propósito, poseían los atributos de una nación pero obstruían los propósitos de una creciente maquinaria militar judía, apoyada por Occidente). Entonces y después la propaganda sionista difundió la noción de que los palestinos no eran un “pueblo”, no tenían apego a la tierra ni aspiraciones nacionales, y se presentó a un Occidente desinteresado el desposeimiento de los palestinos como nada más que un pequeño infortunio en comparación con el mandato supuestamente divino de los judíos, los logros “milagrosos” de Israel, y los monumentales sufrimientos de los judíos en el Holocausto.

Encarando lo que llama la “lógica desestabilizadora” del sionismo, Alam plantea el argumento de que el sionismo prospera en medio del conflicto, y ciertamente sólo puede sobrevivir en él. En el primer caso, Alam muestra que el sionismo realmente adoptó la acusación antisemita europea de que los judíos eran un pueblo extranjero. Fue el resultado natural de la promoción de la idea de que los judíos realmente pertenecían en Palestina a una nación propia, y además, de la propagación del temor del antisemitismo, lo que demostró ser un medio efectivo para captar a judíos no atraídos a la causa sionista por los argumentos del sionismo (que representaban la mayoría de los judíos a fines del Siglo XIX y comienzos del Siglo XX). Los primeros dirigentes sionistas hablaban francamente del antisemitismo como medio de enseñar a muchos judíos educados y asimilados “el camino de retorno a su pueblo” y de imponer un apoyo al sionismo.

El antisemitismo sigue siendo de muchas maneras el cemento que une al sionismo, que mantiene sometidos a Israel a los judíos israelíes y a los judíos de la diáspora como su supuesta única salvación de otro Holocausto.
En la misma vena, afirma Alam, los sionistas se dieron cuenta de que a fin de tener éxito en su proyecto colonial y mantener el apoyo de Occidente, tendrían que crear un adversario común tanto para Occidente como para los judíos
. Sólo un Estado judío involucrado en guerras en Oriente Próximo podría “infundir vigor a la mentalidad de cruzados de Occidente, su celo evangélico, sus sueños del fin de los tiempos, sus ambiciones imperiales.” Los árabes fueron el enemigo inicial y duradero, y los sionistas e Israel han seguido provocando el antagonismo árabe y dirigiéndolo hacia el radicalismo para orientar la cólera árabe contra EE.UU., para provocar a los árabes a guerras contra Israel, y para fabricar historias de virulento antisemitismo árabetodo esto específicamente a fin de sostener la solidaridad judía y occidental con Israel.


Más recientemente, el propio Islam se ha convertido en el enemigo común, un adversario presentado para que se pueda justificar e intensificar lo que Alam llama “la cooperación “judía-gentil”. La concentración en la hostilidad árabe y musulmana, presentada siempre como motivada por odio irracional en lugar de oposición a las políticas israelíes y de EE.UU. permite a los sionistas distraer la atención de su propia expropiación de tierra palestina y desposeimiento de palestinos y les permite caracterizar las acciones israelíes como autodefensa contra la resistencia antisemita árabe y musulmana.

Alam trata al lobby sionista/Israel como un eslabón vital en la maquinaria que construyó y sostiene el Estado judío. Por cierto, Teodoro Herzl fue el lobista sionista original. Durante los ocho años entre el lanzamiento del movimiento sionista en Basilea en 1897 y su muerte, Herzl tuvo reuniones con una gama notable de manipuladores del poder en Europa y Oriente Próximo, incluyendo al sultán otomano, al emperador Wilhelm II, al rey Victor Emanuel III de Italia, al Papa Pío X, al destacado imperialista británico Lord Cromer y al secretario colonial británico de la época, y a los ministros rusos del interior y de finanzas, así como una larga lista de duques, embajadores y ministros de menor importancia. Un historiador utilizó el término “milagroso” para describir la capacidad de Herzl de conseguir audiencias con los poderosos que podían ayudar al sionismo.
Los lobistas sionistas siguieron trabajando con la misma asiduidad, con resultados igual de “milagrosos” durante todo el siglo XX, ganando influencia sobre la sociedad civil y finalmente sobre los responsables políticos y, lo que es más importante, conformando el discurso público que determina todo el pensamiento sobre Israel y sus vecinos.

Como señala Alam: “desde sus primeros días, los sionistas han creado las organizaciones, aliados, redes e ideas que se convertirían en apoyo mediático, parlamentario y presidencial para el proyecto sionista.” Una proporción creciente de los activistas que encabezaban los principales elementos de la sociedad civil, como los movimientos sindicales y de derechos civiles, han sido judíos, y han llegado como consecuencia natural a abrazar los objetivos sionistas. Fundamentalistas cristianos, que en las últimas décadas han suministrado masivo apoyo a Israel y sus políticas expansionistas, crecieron en primer lugar porque fueron “fortalecidos por cada éxito sionista en el terreno” y se han seguido expandiendo con una considerable presión lobista de los sionistas.

La conclusión de Alam – un argumento directo contra los que sostienen que el lobby tiene sólo influencia limitada: “Tiene poco sentido,” en vista de la influencia omnipresente de la influencia sionista sobre la sociedad civil y el discurso político, “mantener que las posiciones pro israelíes de las principales organizaciones estadounidenses… emergieron independientemente del activismo de la comunidad judía estadounidense.” En sus primeros días, el sionismo creció sólo porque Herzl y sus colegas emplearon un fuerte cabildeo en los centros europeos del poder; la dispersión judía en el mundo occidental – y la influencia judía en las economías, la industria cinematográfica, los medios y el mundo académico en los principales países occidentales – son lo que posibilitó que el movimiento sionista sobreviviera y prosperara en los años oscuros de comienzos del Siglo XX; y el cabildeo sionista y la conformación del discurso público son lo que ha mantenido el sitio preferido de Israel en los corazones y en las mentes de los estadounidenses y en los consejos políticos de los políticos estadounidenses.

Se trata de un libro de una importancia crítica. Realza y expande el mensaje innovador del trabajo de Shlomo Sand. Si Sand muestra que los judíos no fueron un “pueblo” hasta que el sionismo los convirtió en uno, Alam lo muestra también y va mucho más allá para mostrar cómo el sionismo y su “nación” fabricada se dedicaron a desposeer y reemplazar a los palestinos y a ganar el vital apoyo occidental para Israel y su “colonialismo exclusivista” que ahora tiene 60 años.
……..
Kathleen Christison es autora de “Perceptions of Palestine and the Wound of Dispossession” y coautora, con Bill Christison, de “Palestine in Pieces: Graphic Perspectives on the Israeli Occupation,” publicado el verano pasado por Pluto Press. Para contactos: kb.christison@earthlink.ne
Fuente: http://www.counterpunch.org/christison02032010.html

martes, 6 de abril de 2010

UN SUCESO "LAMENTABLE" EN JERUSALEN ORIENTAL

Un suceso "lamentable" en Jerusalén Oriental
Noam Chomsky
La Jornada


Una vez más, el lugar conflictivo es Jerusalén Oriental, ocupado por Israel en la guerra de 1967 –en esta ocasión se ha propuesto un complejo de 1.600 apartamentos en el barrio Ramat Shlomo. Y una vez más, a raíz de ello, la muerte de palestinos por fuego israelí.
El 9 de marzo el Ministerio del Interior anunció el nuevo proyecto durante la visita del vicepresidente de Estados Unidos, Joseph R. Biden, a Israel. El presidente Obama había exhortado a frenar la expansión de los asentamientos en territorio ocupado.
La reacción fue inmediata e intensa. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se disculpó públicamente por la lamentable falta de oportunidad del anuncio, pero insistió en que Israel podía construir libremente en Jerusalén Oriental y en otros lugares de los territorios que tiene la intención de anexar.

Biden tuvo un intercambio privado y tenso con Netanyahu, invocando preocupaciones militares por el fracaso en cuanto a resolver el conflicto israelí-palestino, según la prensa israelí.
Lo que usted está haciendo socava la seguridad de nuestras tropas que están combatiendo en Irak, Afganistán y Pakistán, dijo Biden a Netanyahu
, según las fuentes. Eso nos pone en peligro y pone en riesgo la paz regional.
El 16 de marzo, el general David H. Petraeus, jefe del Comando Central de Estados Unidos, se hizo eco de esas preocupaciones ante el Comité senatorial de los Servicios Armados: El conflicto fomenta el sentimiento antiestadunidense, debido a la percepción de un favoritismo de Estados Unidos hacia Israel.
Una semana después, Netanyahu y Obama se reunieron en la Casa Blanca para mantener conversaciones calificadas posteriormente de contenciosas.
Netanyahu mantiene una línea dura sobre los asentamientos y no da indicaciones en absoluto de reconocer la viabilidad de un Estado palestino.
Esta intransigencia se refleja muy mal en la credibilidad de Estados Unidos.

Un contratiempo similar, relacionado con los asentamientos, hizo erupción hace 20 años, llevando al ex presidente George H. W. Bush a imponer sanciones limitadas a Israel en reacción al descarado e insultante comportamiento del primer ministro Yitzhak Shamir, quien fue rápidamente remplazado. La cuestión continúa siendo si la administración Obama está dispuesta a adoptar siquiera las suaves medidas aplicadas por Bush padre.

La situación es más seria ahora. Dentro de Israel, los sectores ultranacionalistas y religiosos han surgido con una perspectiva parroquial estrecha. Y las fuerzas de Estados Unidos están comprometidas en guerras impopulares en la región.
El pasado mayo, en Washington, Obama se reunió con Netanyahu y Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina. Esos encuentros y el discurso de Obama en El Cairo en junio han sido interpretados como punto de inflexión en la política estadunidense en Oriente Medio.
Una mirada más atenta, sin embargo, sugiere ciertas reservas.
Las interacciones entre Estados Unidos e Israel –con Abbas entre bambalinas– se centraban en dos frases: Estado palestino y crecimiento natural de los asentamientos. Analicemos cada una sucesivamente.

Obama efectivamente pronunció las palabras Estado palestino, haciéndose eco del presidente George W. Bush. En contraste, la plataforma (no revisada) del partido gobernante de Israel en 1999, el Likud de Netanyahu, rechaza rotundamente el establecimiento de un Estado palestino árabe al oeste del río Jordán.

Es útil también recordar que el gobierno de Netanyahu de 1996 fue el primero en Israel que usó la frase Estado palestino. El gobierno accedió a que los palestinos puedan llamar a cualesquiera fragmentos de Palestina que les queden un Estado, si eso quieren –o pueden llamarlos pollo frito.

El pasado mayo la posición de Washington se presentó con mayor fuerza en el muy citado discurso de la secretaria de Estado Hillary Clinton rechazando excepciones de crecimiento natural a la política oficial estadounidense que se opone a nuevos asentamientos.
Netanyahu y prácticamente todo el espectro político israelí insisten en permitir tal crecimiento natural, quejándose de que Estados Unidos está dando marcha atrás a la autorización de Bush para tal expansión dentro de su visión de un Estado palestino.
La fórmula Obama-Clinton no es nueva. Repite las palabras de la hoja de ruta de Bush para un Estado Palestino, el cual estipula que en la fase uno Israel congele toda actividad de los asentamientos, consistente con el reporte del (ex senador estadounidense George J.) Mitchel, incluyendo el crecimiento natural de asentamientos.

En El Cairo, Obama empleó su familiar estilo de pizarrón limpio –con poca sustancia, pero presentado de forma agradable, que permite a la audiencia escribir en el pizarrón lo que desea escuchar.
Obama se hizo eco de la visión de Bush de un Estado palestino, sin detallar lo que quería decir. Obama expresó: Estados Unidos no acepta la legitimidad de continuados asentamientos israelíes. Las palabras clave son legitimidad y continuados
.
Por omisión, Obama indicó que acepta la visión de Bush: los vastos asentamientos israelíes existentes y proyectos de infraestructura en Cisjordania son, implícitamente, legítimos, con lo cual se garantiza que la frase Estado palestino, refiriéndose a los fragmentados restos que quedan, significa pollo frito.

El pasado noviembre Netanyahu declaró una suspensión de 10 meses de nuevas edificaciones, con muchas excepciones, excluyendo totalmente a la Gran Jerusalén, donde la expropiación en áreas árabes y construcción para colonos judíos, como en el proyecto Rabat Shlomo, continúan a ritmo acelerado.
Estos proyectos son doblemente ilegales. Como todos esos asentamientos, violan la ley internacional –y en Jerusalén-, resoluciones específicas del Consejo de Seguridad.
En Jerusalén, en ese entonces, Hillary Clinton elogió las concesiones sin precedentes de Netanyahu sobre construcciones (ilegales), generando cólera y ridículo en buena parte del mundo.

La administración Obama promueve una reconceptualización del conflicto de Medio Oriente, detallado más claramente el pasado marzo por John Kerry, presidente del Comité senatorial de Relaciones Exteriores.
Israel será integrado a los Estados árabes moderados que son aliados de Estados Unidos enfrentando a Irán y permitiendo el dominio estadounidense sobre las regiones vitales productoras de energía. Dentro de ese marco tendrá lugar algún acuerdo no especificado entre Israel y Palestina.

Mientras tanto, los vínculos entre Israel y Estados Unidos se profundizan. La cooperación estrecha de inteligencia se remonta a más de medio siglo.
Las asociaciones de empresas de alta tecnología de Estados Unidos e Israel están incrementándose. Intel, por ejemplo, está añadiendo una construcción gigantesca a sus instalaciones en Kiryat Gat para lograr una reducción revolucionaria en el tamaño de los chips.
Las relaciones entre la industria militar israelí y estadounidense se mantienen particularmente cercanas, al grado de que Israel ha desplazado instalaciones de desarrollo y manufactura a Estados Unidos, donde el acceso a los programas estadounidenses de ayuda castrense y desarrollo es más fácil. Israel también está considerando la transferencia a Estados Unidos de producción de vehículos blindados, pese a las objeciones de miles de trabajadores israelíes que perderán sus empleos.

Las relaciones también benefician a los productores estadounidenses –doblemente, de hecho, porque el abastecimiento de armas a Israel, financiado por el gobierno estadounidense, que es en sí muy rentable, también funciona como carnada, que induce a las ricas dictaduras árabes (moderadas) a comprar grandes cantidades de equipo castrense menos sofisticado.
Israel también sigue proveyendo a Estados Unidos con una base militar estratégicamente localizada para instalar armas y para otras funciones –en fecha más reciente, en febrero, cuando el ejército estadounidense actuó para duplicar el valor de equipo militar de emergencia en reservas en territorio israelí, elevando el nivel a 800 millones de dólares.
Misiles, vehículos blindados, municiones aéreas y equipo de artillería ya están acumulados en el país, informa Defense News.

Estos son algunos de los servicios sin paralelo que Israel ha estado proporcionando para el militarismo y dominio global de Estados Unidos, así como para su economía de alta tecnología.
Esto permite a Israel un cierto margen para desafiar las órdenes de Washington –aunque Israel corre un riesgo muy grande si trata de abusar de su suerte, como ha mostrado repetidamente la historia. La arrogancia de Ramat Shlomo claramente causó enojo.
Israel sólo puede ir tan lejos como Estados Unidos lo permita
. Washington ha sido, desde hace tiempo, participante directo en los crímenes israelíes que oficialmente condena –pero cerrando el ojo. Falta ver si esa charada continúa.
Fuente:

http://www.jornada.unam.mx/2010/04/04/index.php?section=mundo&article=017a1mun

DE LO QUE SI ESTOY SEGURA, ES QUE LOS ESTADOS UNIDOS SIEMPRE SERAN MAS ALIADOS DE ISRAEL QUE DE PALESTINA, Y SOY BASTANTE ESCEPTICA EN CUANTO AL HECHO DE QUE EL GOBIERNO DE EEUU SEA CAPAZ DE PARARLE LOS PIES A LOS SIONISTAS ISRAELIES. Hay un refrán que dice algo así como "Dos que comparten colchón, acaban haciéndose ó siendo de la misma Condición" y los Gobiernos Estadounidenses y Sionistas llevan mucho tiempo compartiendo colchón : Armamento Militar y Nuclear, Ocupaciones Ilegales, Crimenes de Guerra y Contra la Humanidad... y a fin de cuentas son "Tal para Cual", sería un Milagro que ahora cambiaran esas Relaciones tan Indecentes y Peligrosas

La Mejor Forma de Parar los Pies a los Criminales Sionistas es la que funcionó con el Apartheid Sudafricano, el Boicot , las Desinversiones y las Sanciones (BDS) pero claro tiene que ser a un nivel Mucho Mayor que el que se está desarrollando, porque aún somos muy Pocas Personas a nivel individual ó/y colectivo las que estamos practicando ese Boycot a los Productos Israelies y todavia hay gente que se resiste a ponerlo en práctica no sé si por miedo a las Persecuciones Sionistas ó ProSionistas que les cataloguen de "Antisemitas" ó por el hecho de no "querer perjudicar a las Empresas Españolas que comercializan los Productos Israelies ó tienen Capital Israelí, y si no Unimos Esfuerzos , No Vamos a Ningún Lado...

BOYCOT AL ESTADO DE ISRAEL , YA!!!

¡¡¡VIVA PALESTINA LIBRE!!!